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Ayuda psicológica y Atención individual para adultos

¿Qué es la depresión?

La depresión es una enfermedad común pero no por eso menos grave. Mientras más pronto pueda comenzar el tratamiento, más efectivo será.

Es aconsejable consultar con un especialista en cuanto se detecten los primeros síntomas de la depresión ya que éstos se agudizan con el paso del tiempo y agravan el padecimiento.

Quienes están deprimidos sufren de un estado de tristeza, desánimo y pesimismo. Sus pensamientos y acciones se encuentran inhibidos en proporción al grado de depresión que los afecte y además, existe una fuerte pérdida de la confianza en sí mismos.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Tristeza, ansiedad o pesimismo.
  • Desesperanza.
  • Pérdida de interés por las actividades.
  • Exceso o falta de sueño.
  • Falta de energía o voluntad.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • Falta de concentración.
  • En algunos casos, pérdida del deseo de vivir o ideas de muerte o suicidio.

¿Qué es el estrés?

El proceso del estrés: nuestro organismo está dotado de diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante. Esta respuesta es puntual y momentánea. Si la misma es sostenida por un período relativamente largo, agota las reservas del organismo y puede producir diversas patologías, tanto físicas como psíquicas. A este proceso se le llama estrés.

Las situaciones desencadenantes de estrés son llamadas “estresores” o “factores estresantes” y pueden ser cualquier estímulo interno o externo (físico, químico, acústico, somático, sociocultural o psíquico). Por eso cuando las situaciones estresantes se suceden sin solución, permanecemos en un constante estado de alerta, esto aumenta el desgaste hasta llegar a la fatiga o el daño físico y psíquico. La capacidad del organismo para recuperarse y defenderse puede comprometerse seriamente.

¿Cuáles son algunos de los factores estresantes?

  • Estímulos ambientales dañinos.
  • Percepción de amenazas.
  • Situaciones que fuerzan a procesar información rápidamente.
  • Aislamiento y confinamiento.
  • Enfermedades, adicciones.
  • Bloqueo en nuestros intereses.
  • Frustración.
  • Presión grupal.

¿Qué es una Fobia?

Una fobia está considerada como un miedo extremadamente intenso frente a una situación o un objeto determinado. Las fobias son muy comunes y se conoce una variada tipología: agorafobia, claustrofobia, aerofobia, aracnofobia por citar algunas. Es también un tipo de miedo que no desaparece mediante una explicación o un razonamiento lógico. El que sufre de fobia sentirá miedo cada vez que se enfrente con aquello que le produce temor. Además sabe que ese miedo es exagerado pero no puede evitar sentirlo. Lo único que puede y hace es evitar “esa situación” (por ejemplo salir de casa) o evitar “ese objeto” (por ejemplo un animal).

Estos comportamientos pueden convertirse en estrategias tan elaboradas que la vida de estas personas quedan muy restringida, llegando a interferir negativamente en sus áreas sociales (familia, amigos) y laborales. Aunque sea extremadamente molesta para el que la sufre, tiene un lado positivo. La fobia convierte en vivible y pensable esa experiencia traumática. Desde ahí se parte con ayuda de un profesional, para intentar resolverla.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Miedo o malestar intensos.
  • Sudoración.
  • Temblores.
  • Taquicardia.
  • Mareos.
  • Dolor de cabeza.
  • Palpitaciones.

¿Qué son las obsesiones?

Las obsesiones, también llamadas manías, son un síntoma común en la mayoría de las personas. El que se interrogue a sí mismo acerca de si tiene obsesiones, encontrará una respuesta positiva. Seguramente alguna vez habrán escuchado o dicho “estoy obsesionado con tal cosa”, “estoy obsesionada con tal persona” “…con el orden”, “…con la limpieza” por poner algunos ejemplos. Como se ve, afecta a ambos sexos por igual, manifestándose a cualquier edad, tanto en niños como en adultos. Éstas son las obsesiones conocidas coloquialmente. Pero: ¿cuándo una obsesión debe considerarse patológica?

El que padece una obsesión, puede aceptar sus “manías” tomándolas como un aspecto de su carácter o una señal de su identidad sin interrogarse sobre ellas, lo cual no supone en absoluto que éstas no sean consecuencia de una grave patología.

Cuando estas obsesiones o manías les dificultan o impiden a estas personas llevar a cabo una actividad relativamente normal, o se hacen insoportables para quienes conviven con ellas, es el momento preciso para consultar.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Pensamientos, imágenes e impulsos recurrentes y persistentes que causan ansiedad o malestar en general.
  • Actos mentales excesivos (por ejemplo rezar, contar o repetir palabras).
  • Actos físicos excesivos (por ejemplo, puesta en orden de objetos, el lavado de las manos, comprobar si está cerrado el gas, la puerta, si se apagó la luz).

¿Qué es una psicosis?

Hay ciertos estados clínicos, conocidos como psicosis desencadenadas, episodios o “brotes” psicóticos, en los que las personas que los padecen pierden el contacto con la realidad. Se ven alteradas sus funciones fundamentales, es decir, sus pensamientos más comunes se vuelven confusos o dejan de mantener una relación adecuada entre sí y parecen acelerarse o volverse más lentos. Su forma de hablar se vuelve difícil de entender o no tiene sentido. En algunos casos es costosa la concentración, seguir el hilo de la conversación o recordar las cosas. Sus sentimientos pueden cambiar de pronto, sin causa aparente, provocando que se sientan raros y aislados del mundo. Son frecuentes los cambios bruscos en el estado de ánimo y se sienten extrañamente excitados o deprimidos. O bien, parece que sus emociones pierden intensidad o las manifiestan menos a quienes les rodean. Sus percepciones también están afectadas, ven, oyen y sienten, huelen o perciben cosas que en la realidad no están presentes.

Todo esto hace que resulte difícil entender lo que estas personas están sintiendo. Hay que destacar que es una enfermedad que logra estabilizarse con medicación y tratamiento psicológico adecuado, permitiendo así que aquellos que la sufren recuperen su calidad de vida.

¿Cuáles son los síntomas?

  • Alucinaciones auditivas o visuales.
  • Ideas delirantes.
  • Confusión del pensamiento.
  • Sensación de extrañeza con respecto al propio cuerpo y/o al mundo.

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